Julián Castro Marrero

La atención sanitaria veterinaria orienta sus acciones a dar apoyo a la construcción de un perfil de salud animal acorde con las exigencias de la seguridad alimentaria, la salud pública, el comercio pecuario internacional y el trato adecuado de los animales. Para atender el incremento de la demanda interna y externa de animales y productos de origen animal sanos e inocuos. Así como también para vencer las barreras sanitarias propias del comercio internacional, al disponer de una situación zoosanitaria que cumpla con las exigencias que este impone.

La planificación e instrumentación de los servicios para la atención sanitaria veterinaria debe ser programada y analizada en dos niveles, uno de ellos en su organización, cobertura y concepción institucional y el otro nivel corresponde a los componentes programáticos sanitarios y sus estrategias, tácticas y operaciones.

El manto del sistema de sanidad animal lo constituye su política, que debe estar signada por:

  • El control sanitario total de la cadena productiva, desde el rebaño al plato del consumidor, que incluye en forma sistemática e integral la sanidad de la cría y el comercio de animales de importancia económica, al mismo tiempo que la protección de los riesgos de contaminación en las fases de procesamiento industrial, así como en la comercialización y distribución a los consumidores para proteger su salud y bienestar.
  • La protección sanitaria del patrimonio nacional que representa la ganadería al combatir la ocurrencia de enfermedades endémicas, re-emergentes y exóticas que puedan afectarla.
  • La educación sanitaria que permita disponer de una sociedad instruida en materia de salud pública, sanidad animal y las maneras de participar en los programas que se adelanten para fortalecer la producción pecuaria y la salud humana.

Son bases conceptuales e institucionales de la organización para instrumentar la política de sanidad animal:

  • Participación social.
  • Descentralización y desarrollo local.
  • Administración del recurso humano como expresión de la excelencia del servicio.
  • Articulación interinstitucional e intersectorial.
  • Integración internacional amplia y activa

Figura 1. Participación social

Figura 2. Descentralización y desarrollo local

Figura 3. Recurso humano como expresión de excelencia del servicio

Figura 4. Sistema de información para vigilancia epidemiológica

Figura 5. Acreditación

Figura 6. Infraestructura de servicios

Figura 7. Cuarentena animal

Figura 8. Plan de emergencia

Figura 9. Análisis de riesgo

Alcances sobre el funcionamiento de la estructura actual de atención sanitaria veterinaria en Venezuela

La reestructuración de la organización oficial de atención de la Sanidad Animal en Venezuela, con la creación de un nuevo instituto (INSAI) para la atención zoosanitaria en nuestro país, no ha dado como resultado una respuesta equilibrada a la demanda existente de servicios zoosanitarios, y a la necesidad de incorporar innovaciones tecnológicas y de instrumentación de operaciones, que permitan disponer de la asistencia requerida por la producción animal.

La vigilancia epidemiológica de las enfermedades de los animales y la divulgación de la información recolectada, procesada y analizada sobre el comportamiento de estas y de los factores que condicionan esa situación epidemiológica, se encuentra dentro de las operaciones que han disminuido en sus acciones y cobertura geográfica. Situación donde han influenciado diversos factores, entre otros, los siguientes:

  • Disminución de la cobertura geográfica de los servicios.
  • Eliminación de la disponibilidad de personal formado en la escuela del quehacer diario de un servicio, historicidad que ha dado el soporte a la salud publica en todos los países, al consolidar la formación académica de pre y post grado con las experiencias del ejercicio oficial de las diferentes generaciones de profesionales en la materia.
  • Eliminación en un solo momento de una base de personal profesional adiestrado y en especial en el tema de las unidades de epidemiologia, central y de cada estado, que disponían de Médicos Veterinarios con especialización o maestría en esa disciplina.
  • Baja en la sensibilidad del sistema de vigilancia epidemiológica y su retroalimentación con la comunidad ligada a la pecuaria nacional.
  • Disminución en la capacidad diagnóstica y de control de calidad de fármacos y biológicos.
  • No hay la integración necesaria entre: el servicio de campo, los servicios de control de insumos, diagnóstico e investigación pecuaria.
  • El control de tránsito de animales y sus productos se ha priorizado como una actividad de seguimiento del abastecimiento, perdiendo parte del peso específico como una actividad de las estrategias sanitarias y de las responsabilidades de la jefatura de los programas sanitarios.
  • Ante la crisis económica, se ha producido una reducción del gasto público que afecta directamente su capacidad de operación, al disminuir o no poder desarrollar la infraestructura existente y limitar la disponibilidad de personal calificado.
  • La poca disponibilidad de fármacos químicos, biológicos, reactivos y vacunas como insumos básicos para la prestación de los servicios.
  • Los profesionales de la administración pública y privada reciben una remuneración no acorde con la situación económica del país.
  • La participación social alcanzada con la incorporación de los gremios ganaderos en la ejecución y evaluación de los programas sanitarios ha disminuido considerablemente.
  • La evaluación de programas sanitarios con la participación de gremios de la cadena productiva, de la industria de la sanidad animal, institutos de investigación agrícolas, universidades y agencias internacionales ya no se realizan.

Es conveniente evaluar el proyecto original de la fundación del instituto, para observar la vigencia de su organización y los objetivos cubiertos de los que se concibieron en sus inicios. Una evaluación de la funcionalidad de la infraestructura de atención en campo y laboratorio (de diagnóstico, de producción y control de insumos pecuarios), de la cobertura geográfica y poblacional de los servicios, de las actividades que realizan, de la participación social, su aceptación y credibilidad, la disponibilidad y consistencia de catastros ganaderos son factores, entre otros, tener en cuenta para abordar el análisis de la respuesta que da el servicio a la demanda actual de la atención sanitaria animal en el país.

Los resultados orientaran la optimización de los recursos disponibles, el trazado de nuevos planes de acción, y la justificación de presupuestos más adecuados. No obstante, teniendo en cuenta la información disponible sobre las actividades que se vienen realizando, se pueden sugerir algunas líneas de acción con el objeto de incrementar la eficacia del instituto en su diario accionar.

La optimización de los recursos pasa por ahondar en la participación social, representada por una mayor integración con los productores, sin distingo del tamaño de sus propiedades, y una mejor y mayor utilización de la acreditación de los Médicos Veterinarios de ejercicio libre de la profesión. Que daría como resultados un incremento en la movilización de recursos de estos gremios y otras instituciones oficiales regionales, aportes gerenciales en el cómo hacer y una mayor información y motivación para la instrumentación de los programas.

Estas circunstancias llevan a considerar la conveniencia de replantearse estrategias institucionales para establecer una organización e infraestructura que den a los productores una mayor accesibilidad a este tipo de atención, para lo cual hay que crear racionalidad en la capacidad operativa de las oficinas locales de sanidad animal o unidades de campo, en cuanto al número existente y a la disponibilidad de recursos humanos y materiales, acordes con la demanda de servicios de la zona que deben atender.

La preocupación por la atención sanitaria que se presta actualmente está dada porque se han ido disminuyendo las oficinas locales sobre todo en las áreas más alejadas de la capital, y donde las ofertas de servicios privados son menos frecuentes, ofertándose menor atención y disminuyendo la sensibilidad del sistema de vigilancia epidemiológica de las enfermedades de los animales y las zoonosis. Esta situación puede ocasionar que el servicio oficial maneje la información de no ocurrencia de una determinada enfermedad, circunstancia que puede ser cierta, más hay la posibilidad que la realidad es que no se registra, por no tener capacidad de detectarla o de recibir la notificación de su presencia.

La organización económico-social de la ganadería es fuente de explicación para los problemas que afectan la salud productiva, e identifica y establece los mecanismos responsables por ocurrencias mórbidas, por su mantenimiento endémico en ciertas áreas y su difusión hacia otras, o por su no ocurrencia o aparición ocasional en algunas regiones. Las instituciones responsables de la instrumentación de las políticas de salud pública veterinaria deben velar por la formación de su personal en esta materia para dar soporte al trazado de las estrategias sanitarias. De ahí la conveniencia de mantener un programa continúo de capacitación, en conjunto con las universidades y organizaciones internacionales de cooperación técnica, para fortalecer la formación de sus profesionales en lo que concierne a la administración de programas y epidemiología.

En las unidades de epidemiología existentes en cada estado es oportuno crear una unidad de emergencia, que apoye a las oficinas locales en la atención y control de focos, con el mismo personal adscrito, que serían especialmente capacitados para tal fin y contarían con el equipo y materiales exigidos para tal labor.

Disponer de manuales de procedimientos para los temas de control de focos, control de tránsito de animales y sus productos, control de vacunas y vacunaciones y control en puertos, aeropuertos y fronteras facilita la incorporación y/o rotación del personal y la eficiencia en estas áreas de servicio.

La gestión conjunta del servicio oficial con los gremios que agrupan las empresas productoras y/o distribuidoras de fármaco químico y biológico de uso veterinario para la consecución de la asignación de divisas para cubrir las importaciones de equipos, materias primas, fármaco-químicos y biológicos es una actividad perentoria para cubrir gradualmente las necesidades de los programas de inmunización y de los laboratorios de diagnóstico y control de insumos que atienden el quehacer zoosanitario.

 

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